domingo, 3 de julio de 2011

1-. Reencuentros

- Ella debe volver. Su hogar esta aqui, por favor majestad, su hija tiene que volver. Ha llegado el momento de que ocupe su legitimo lugar. Su pueblo la necesita.
-¡No!
Una mujer de rostro angelical discutia con un hombre  sobre alguien. Kayla no llegaba a entender completamente la conversación pero hablaban de alguien que tenia que volver a su lugar de origen para salvar a su pueblo.
- Ella no esta preparada aun. Cuando cumpla los 18, yo misma ire a buscarla.
- Aun queda un año para eso, y usted ya esta cansada de luchar. Temo que un dia no pueda mas.
El hombre parecia bastante preocupado por ella, como si de verda la amara, o fuese demasiado valiosa para perderla.
-Me nombro como consejero, asi que dejeme aconsejarla. Su hija debe volver.
Kayla pudo al fin distiguir el rostro de la mujer. Era hermosa pero como decia el hombre parecia muy cansada. Sus ojeras mostraban un profundo anhelo y una terrible preocupación que quizás le hubiese impedido dormir durante varias noche. Su hermoso vestido blanco hacian notar su importancia.
-La lleve a la Tierra para protegerla. No voy a ser yo quien la obligue a volver.
-No se trata de obligarla. Pero ella tiene que saber de donde viene y elegir si quiere volver o no.
Pi, pi, pi, pi, pi, pi. Maldito despertador. Ni si quiera hoy deja un poco de libertad.
-¡Buenos dias!- salude con energia.
Hoy era el dia de su cumpleaños, y tenia la sensacion de que seria un dia magico.
Desayunó deprisa, rapidamente preparo la mochila y se dispuso a irse.
El viento soplaba fuertemente, lo que impedia la total visibilidad de la calle. Al frente de la casa, habia un parque rodeado de frondosos arboles y hermosas flores. A Kayla le gustaba sentarse sobre la hierba y escuchar el batir de los pajaros y el sonido del aire al chocar con las ramas de los arboles.
Al echar un vistazo sobre los bancos, Kayla pudo ver una mujer.
-La conozco. Yo la he visto antes.
Iba a acercarse, pero recordo la clase de gente que andaba suelta por la ciudad y no sabia hasta que punto podia confiar en ella. A la mierda pensó.
-Disculpe...estooo-Kayla no sabia que decir-¿Nos conocemos?
-No creo. Quizás se haya confundido.
-Juraría que la he visto en algun sitio, hace mucho tiempo.
- Deberias irte, vas a llegar tarde.
Ella tenia razón. Kayla salio velozmente hacia el instituto y no se giró. La misteriosa mujer alzó la cabeza en su dirección.
- Felicidades, hija mia.
Y desapareció.
Kayla corria, no podia detenerse, no llegaba a tiempo. Sentia su corazon latir fuertemente, como si quisera salirse de su pecho.
-Al fin llegue. Crei que no lo conseguiria.
Las clases transcurrieron con normalidad. La primeras horas transcurrian lentamente, los alumnos miraban al profesor con cara de sueño. Algunos ya habian desconectado y pasaban notitas entre ellos para matar el rato. Todos coincidian en que la mejor clase era sin duda filosofía. En esta clase los alumnos participaban, ponian sus opiniones en comun y discrepaban sobre otros pensamientos.
Ese dia los alumnos hablarian sobre dos temas: la moral y "la decisión de Sophie".
-Hoy vamos a empezar a hablar sobre la moral-comenzó el profesor- Digamos que una mujer tiene una hija muy pequeña, recien nacida, pero la madre está en peligro.¿Deberia abandonar a su hija? Empieza tu Kayla.
-Yo creo que no. Tambien es cierto que depende del peligro, si la madre se va a morir pues quizás si deba abandonarla.
-Pues en mi opinión, haria bien en abandonarla. Ella lo unico que quiere es lo mejor para su hija...
- A mi no me gustaria que me abandonaran, te imaginas no saber de donde eres o mejor dicho no saber quien eres. Rercordemos que aun hoy la sangre que corre por nuestras venas se tiene muy en cuenta a la hora de entablar amistad con una persona.
La conversación transcurrió lo tranquilamente posible con nuestras discrepancias. Al final fue el profesor el que sacó una conclusión clara.
- La madre podria abandonarla siempre y cuando la vida de la pequeña corriese el mismo peligro que la de la madre. Pero tambien es cierto que la madre debería dejar algo, un objeto, una carta, que le permitiese a la hija saber los motivos de su ausencia y si algun dia volveria.
Acabo la clase. Ultima hora ya, matematicas. Cualquier otra clase de matematicas habria sido aburrida sino fuese porque mañana tendriamos el examen final de la asignaturas y los alumnos siempre esperaban hasta el ultimo momento para preguntar dudas y sobre todo para estudiar.
Las clases habian acabado y Kayla regresaba tranquilamente a su casa pensando en todas y cada una de las explicaciones de la clase de filosofia. Ella tenia claro que si eso le pasase a ella, no perdonaria tan facilmente, no podria por que toda su vida se habria construido bajo una mentira.
En el banco en el que esta mañana Kayla habia visto a esa extraña mujer habia ahora un sobre. No sabia si acercarse o no. Opto por acercarse. Sabia que estaba mal pero quizás fuese importante y tenia que entregarlo a comisaria cuanto antes mejor... El sobre ponia su nombre. Rapidamente lo soltó justo donde habia estado hasta hace unos segundos y retornó su camino hacia su casa.
Estaba asustada, no sabia que pensar. Porque alguien podia pensar que podria coger esa carta cuando su buzon estaba a dos pasos.
Rapidamente cogio las llaves de su bolsillo y se dispuso a abrir la puerta. Se dispuso a subir a su habitanción.